“¿Y si la mujer de esa noche es… Marisol?”
El pensamiento golpeó a Valentino con una fuerza brutal, como un relámpago que partía en dos toda lógica que había sostenido hasta ese momento. Su respiración se volvió irregular, su pulso se disparó, y sin darse tiempo para analizarlo más, salió corriendo, casi como una bala.
Necesitaba verla. Necesitaba respuestas.
***
Marisol entró al baño con pasos pesados, como si cada uno cargara el peso de todo lo que había vivido ese día. Cerró la puerta tras de