—Primo…Easen—la prima estaba completamente alucinada—. Whoa—vio como todos a su alrededor seguían con la mandíbula hasta el piso—. ¿Pueden decir algo?
La madre carraspeó para llamar la atención y se puso de pie. Había estado cuidando de su marido que se desmayó en cuanto su hijo hizo semejante declaración.
—Dije que eras libre de hacer lo que quisieras, pero has ido demasiado lejos.
Easen apretó con fuerza la mandíbula.
—No vine aquí por tu aprobación. Solo he venido a decirles lo que está pas