Entre risas y coqueteos el par de tortolitos felices de la vida regresan a su casa para seguir con su rutina.
Easen frena de golpe frente a la puerta y arruga el entrecejo. ¿Son voces las que escucha a través de la puerta? ¿Son varias?
Kathy se da cuenta de su error. No había avisado a su marido que sus amigas estarían en la mansión, limpiando su sala de pinturas.
—No es nada, no te preocupes—toca el antebrazo de su marido—. Son simplemente mis amigas, que les pedí de favor que limpiaran la sal