Capitulo 24

Las gotas de sangre caían una a una, a un compás que le parecía fantástico y grandioso.

—Ayuda…ayuda por favor —la voz es casi un susurro—. Ayúdenme…

Los susurros también le parecían algo relajantes, siempre y cuando no hiciera más ruido.

El peliblanco lo ignoró olímpicamente mientras fumaba y jugaba en su celular, Mandy Crush. No le agrada en sí el videojuego, sin embargo, algo tenía que hacer para pasar el tiempo.

—Ayúdenme…ayúdenme.

Casi, un dulce más y lograría su récord personal en toda la
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