Pasaron dos meses, Sabrina se sentía mareada y débil, ella incluso pensó en un embarazo. Así que esa mañana aprovechó que Daniel estaba trabajando en la oficina y se escapó a la farmacia por una prueba de embarazo. Se sentía feliz, pero también sentía miedo, ya que había detenido su tratamiento para disfrutar de todo el amor que su prometido le había brindado en esos días. Aunque tenía en sus manos aquella prueba, decidió ir a una clínica privada que había en la cercanía para estar más segura a