Capítulo 119 Un perdedor
Luca no respondió. En lugar de eso, la abrazó con más fuerza, acercándola a su pecho. Ella sentía los latidos de su corazón, a un ritmo furioso que no se calmaba. La dulzura de su fragancia la envolvió recordándole a un lugar hermoso calentado por el sol.
— ¡Maldición! ¿Te has vuelto loca? He estado muy preocupado. Nunca, jamás en esta vida, vuelvas a subirte a un coche con Michael ni a acercarte a él. Te lo prohíbo.
—Lo sé, soy una estúpida. Pensé que eras tú. Estaba d