En el pasillo, llamé a quienes debía para resolver todo. Esa bruja no se seguiría quedando aquí, sin importar lo que diga mi padre. No le rendía cuentas a esa mujer, no era mi madre y no la consideraba mi madrastra. Solo era la puta con la que se acostaba mi padre mientras mi madre moría por culpa de su enfermedad.
Aporreé la puerta de su habitación a golpes hasta que esta se abrió.
—¿Qué carajos te pasa? —Me miró con el ceño fruncido.
Me introduje a su habitación sin permiso, pasando a s