Resoplé, tratando de no dejarme guiar por los sentimientos agridulce que comenzaban a invadirme.
—Y si yo pierdo…
—No digas nada más —Me interrumpió—. No necesito ninguna recompensa por la apuesta. Pase lo que pase, yo ganaré esta noche.
Parpadeé varias veces, sintiéndome desconcertada.
Hace unos segundos había dicho que prefería morir que darme el divorcio y de repente aceptaba la apuesta así como si nada. ¿Qué estaba planeando este hombre? O… ¿Acaso estaba tan seguro de que yo no era vir