••Narra Alexander••
Verla ahí, en el suelo, temblando como una hoja, con el vestido rasgado a sus pies… Fue como si alguien hubiera clavado un cuchillo al rojo vivo en mi pecho. Pero no fue solo la vulnerabilidad lo que me hizo estallar por dentro. Fue esa marca. Esa mancha rojiza y odiosa profanando la perfecta piel de mi mujer.
Alguien. Un maldito, un desgraciado había puesto sus manos sucias sobre ella. No me importaba quien fuera, le arrancaría la mano.
No solo la había lastimado emocional