••Narra Christopher••
—¿Cómo se te ocurre hacer algo como eso? ¿Dañar de esa manera nuestro apellido? ¿Crees qué las personas no se dieron cuenta de qué te casaste por rebeldía? —Golpeé el escritorio de madera con mi puño.
Arthur estaba del otro lado del escritorio, de pie, con los brazos cruzados y el ceño fruncido, desafiante.
Era más fácil reprender a ambos cuando eran niños. Lloraban y obedecían. Ahora, se creían lo suficientemente grandes para llevarme la contraría y dañar todo lo que