••Narra Alexander••
Mi puño impactó contra la mejilla de Vinicius, tirándolo al suelo.
En algún punto, habíamos terminado afuera del coche, peleando, revolcándonos en la tierra.
—¡Eres un maldito desgraciado! ¡¿Cómo te atreviste a embarazar a mi hija? —gruñó, tomándome del cuello de la camisa.
—¡Es mi esposa, viejo zorro! Llevamos tres años juntos, así que te imaginarás que ya hemos hecho de todo, incluso al bebé —respondí con toda la intención de hacerlo molestar.
Lo empujé, provocando qu