••Narra Alexander••
—Quédate en esta habitación, Kiara. No se te ocurra salir sin mi autorización. Debo encargarme de conseguir ese jarrón —La dejé en la cama con cuidado.
Podía ver la preocupación en sus ojos. Ya había caído en cuenta de la realidad. Se había preocupado en sacar a su madre de esa mansión, que se le olvidó protegerse a ella misma y el problema que le podría traer.
Si Federico seguía en el piso, inconsciente, sería lo mejor.
—Lo siento mucho. No me había dado cuenta de los