Las cuatro paredes de la habitación donde yo misma me había encerrado evitaban que fuera más allá dado que los pasos de un lado a otro eran incesantes. Agarraba mi estómago en señal de protección, acto que ya hacía de forma inconsciente. Esperando, simplemente esperando a que la puerta principal chirriara al abrirse para dejar pasar a la señora de edad.
Desde ayer, cuando Alexander me había obligado a mentirle a mi padre, me encerré en esa habitación y no había salido desde el mismo momento en