Apresurándome fuera del estrecho baño, fui hasta la cama donde mi teléfono resonaba sin cesar con un tono de llamada extraño para mí. El teléfono tiene un sonido específico a cada persona para lograr identificarlos al instante.
—¿Bueno? —contesté, con el ceño fruncido.
Me senté en la cama atrapando, con mi mano derecha, mi cabello detrás de mi oreja.
—Eloise... Que bonita voz. Suenas igual que siempre —comentó una voz de hombre del otro lado.
Apreté el teléfono, con mi ceño aun más marcado, con