Todo fue un borrón después de eso. No muy consciente de cómo Daniel entró, me abrazó, tomó mis hombros y los acarició queriendo sacar una respuesta de mí.
—¿Qué pasó, Eloise? —Su voz llegó a mis oídos preocupada y nerviosa. Su rápida respiración chocaba contra mi rostro.
Cuando alcé mi mano hasta mis mejillas apenas me di cuenta que todavía seguía llorando, que todavía tenía un nudo en mi garganta. Apreté mis labios juntos y respiré profundo, me las limpié y me levanté dejando caer lo brazos de