Capítulo 29

No comenté ni produje un solo sonido al momento de entrar por esa puerta luego de que Daniel me dejara. Mi cuerpo se estremecía de sólo imaginar a Alexander volviendo a cruzar el umbral.

Toda la situación todavía tenía a mis manos inquietas y a mi estómago hecho un retorcijón. El Scott mismo sabía que pasaba algo y solo iba a mi lado en silencio. Incluso, cuando llegué hasta mi cuarto y tranqué la puerta, él se sentó junto a mí en la cama, completamente inmóvil. Justo como yo lo estaba.

Vagamen
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