Melina se despierta al sentir que alguien le acaricia el cabello. Abre los ojos y bloquea las miradas con un par de penetrantes orbes azules que se iluminan una vez que se conectan con los de ella.
—Por un momento me preocupé de que nunca te fueras a despertar—dice Thomas, sonriendo a Melina mientras continúa acariciando su cabello.
—¿Hay algo mal?—El reloj de la mesita de noche marca las 5:00 a. m., lo que implica que todavía es muy temprano en la mañana, por lo que se pregunta por qué la está