Capítulo 38

Ernesto frunció el ceño y la observó con seriedad.

—¿Qué dices? —inquirió con voz firme.

—Lo que estás escuchando —respondió y caminó hacia Lis, estirando sus manos para intentar abrazarla; sin embargo la niña se aferró con fuerza a los brazos de su papá.

—Más vale que le diga a su clienta que cuide lo que dice, porque si la custodia fue entregada a Ernesto, es por los cambios que manifiesta la pequeña, hacia su progenitora —Arnulfo cuadró sus hombros y los miró con seriedad.

El abogado inhaló
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