Gretta observa detenidamente el camino que recorre el precioso convertible de su amor imposible hacia el horroroso barrio donde vive la “fursia” – como la ha llamado antes – de Lea. Se asquea ante la pobreza y marginalidad de la zona y se rehúsa a aceptar que “su Damián” se quiera casar con ella. Observa al hombre que mantiene las manos poyadas en el timón del vehículo, también es un marginal, pero ella no se casará con él ni lo presentará en sociedad ya que él solo es diversión y delicioso sexo
Katia Parra
Hola preciosuras, aquí estoy de nuevo.
Las cosas se ponen interesantes desde ahora...
¡Descubrámoslo!