81. Jugar sin emociones
Jhon
El sobre sigue ahí, en medio del escritorio, como una amenaza silenciosa que no deja de recordarme lo que ha pasado en los últimos dos días. No importa cuántas veces lo lea, no importa cuántas veces intente racionalizarlo, el resultado es siempre el mismo: Gael Thompson me ha demandado.
A mí. Después de todo lo que hice por él, después de cada contrato que negocié, cada patrocinio que aseguré, cada estrategia que diseñé para convertirlo en lo que es hoy, decide darme la espalda… y llevarme