75. Solo quiero verte
Gael
El apartamento está en silencio.
No un silencio tranquilo, de esos que invitan a descansar, sino uno incómodo, pesado, que parece meterse bajo la piel y quedarse ahí, recordándome todo lo que he perdido en cuestión de días.
No sé cuánto tiempo llevo sentado en el sofá con el teléfono en la mano, mirando la misma conversación una y otra vez.
Sus mensajes.
Los míos.
La forma en que, incluso ahora, todo parece girar alrededor de ella.
Anabel va a volver a Boston.
La idea se repite en mi cabe