20. ¿Qué has hecho?
Anabell
La puerta de la habitación se abre con un leve chirrido.
Levanto la vista y lo veo entrar en una silla de ruedas, empujado por una enfermera que apenas nos dedica una mirada antes de salir y cerrar tras de sí. El clic del pestillo suena demasiado fuerte en el silencio blanco del hospital.
—Muy bien, Anabell —dice Gael—. Es momento de hablar.
No respondo de inmediato.
Por un segundo, lo único que puedo hacer es mirarlo.
Mirarlo de verdad.
Sus hombros siguen siendo anchos, pero están rígi