14. Una mujer como tú
Anabell
El sonido del timbre me atraviesa como un latigazo.
Estoy de pie en la sala cuando Gael se mueve primero. No me mira. No me pregunta si estoy lista. Simplemente cruza el espacio con pasos largos y decididos, como si este momento también formara parte de un entrenamiento que ya ensayó en su cabeza.
Yo me quedo atrás.
Observando.
Escuchando cómo abre la puerta.
—¡Joder, amigo! —la voz que entra con el aire frío es fuerte, cargada de energía—. En serio te viniste a meter en el culo del mund