Punto de vista de David
—Lo siento, jefe.
Era uno de mis guardaespaldas.
Parte de la tensión abandonó mi cuerpo de inmediato, pero la irritación seguía ahí.
—Su padre me pidió que viniera a buscarlo.
—¿Y eso te impidió tocar la puerta primero?
Mi voz salió más dura de lo que pretendía.
Vi a Miriam estremecerse ligeramente a mi lado.
Lo odié.
Sabía perfectamente lo que aquella situación podía significar para ella, y lo último que quería era perjudicar su reputación. Si hubiera sido cualquier otr