Punto de vista de Miriam
Unos minutos después de que comenzara la gala benéfica de Greenflakes, llegué al lugar. Era un espacio vasto, de paredes de cristal, que me dejó sin aliento. Me ajusté el tirante del vestido, sintiendo un destello de nerviosismo; había venido sola, planeando mantener un perfil bajo, hacer mi trabajo e irme temprano.
El interior olía a perfumes costosos, acompañado del zumbido constante de las conversaciones políticas. Escaneé a la multitud en busca de David, mi principa