Punto de vista de Miriam
Era un domingo tranquilo y no tenía absolutamente nada que hacer.
Y, para ser sincera, extrañaba a mi mejor amiga, Mia.
En días como ese solíamos recorrer la ciudad, probando nuevas heladerías y riéndonos como si aún estuviéramos en la secundaria.
Lo último que quería era pasar tiempo con mi familia. Ya me habían causado suficiente daño emocional para toda una vida.
Sin embargo, aquella mañana había recibido un correo electrónico en el que se me informaba de que mi tarj