El comentario dejó a Craig sin palabras. Rubí intervino con firmeza, pero sin dureza:
—Tío… si lo que dijiste es cierto y fue el deseo del abuelo, entonces confía en nosotros. No ocultaremos nada.
Las palabras de Rubí lo sorprendieron. Craig la miró fijamente durante varios segundos. Su silencio fue la mayor muestra de rendición. Aunque no respondió, su reticencia fue equivalente a un consentimiento.
Rubí soltó un suspiro de alivio. No esperaba que su tío cediera tan fácilmente.
Con cuidado, le