Marcus frunció el ceño:
—¿Qué te pasa ahora? ¿No sabes qué día es hoy?
Gavin casi lloraba:
—Jefe, yo también quiero una novia. No quiero seguir viendo estas demostraciones de afecto... ¡Estoy celoso, boohoo!
Marcus lo miró sorprendido, pero no se enojó.
Rubí también soltó una risa ligera. Esta vez fue ella quien le tomó la mano a Marcus, sonriendo:
—Sí... ¿qué puede causar más envidia que esto?
Esperaba, con el corazón algo inquieto, que no ocurriera ningún contratiempo.
Pero Marcus, como si le