—¿Ah? —El guardaespaldas se sorprendió y lo miró con desconcierto. No esperaba una orden tan peculiar.
Marcus asintió con firmeza.
—Créeme, te diré exactamente dónde parar.
—De acuerdo...
Sabiendo que Marcus no estaba de humor para explicaciones, el guardaespaldas no insistió. Dio marcha atrás y condujo siguiendo sus indicaciones. Después de avanzar un poco, Marcus señaló hacia un árbol.
—Detente ahí, junto al árbol.
—Entendido.
El guardaespaldas asintió y detuvo el auto. Se giró con expresión