—¡Mami, claro que tienes que venir conmigo!
Voy a verlo solo, pero tú tienes que acompañarme al centro comercial.
Siempre me dices que no puedo salir solo porque soy un niño.
Así que, para tu tranquilidad, tengo que informarte y planearlo todo para que tú puedas vernos desde lejos.
Solo así me permitirás encontrarme con él.
Rubí se conmovió profundamente.
Miró a su hijo con una mezcla de asombro y orgullo.
Era difícil imaginar que un niño de su edad pudiera ser tan claro, tan maduro y tan organ