¿¡Cómo es que su marido era dueño de UN MALL... y ella no lo sabía!?
Rubí no podía creerlo.
De pronto, todo tenía más sentido: no era de extrañar que Dylan hubiera conseguido una reserva en ese café tan exclusivo con tanta facilidad.
Era un lugar famoso en redes sociales, casi imposible de reservar el mismo día.
Y Dylan lo eligió a propósito.
—¿Sabías que el centro comercial donde se van a reunir... le pertenece a tu papá? —preguntó Rubí, aún incrédula.
Dylan ladeó la cabeza con naturalidad:
—P