Sin embargo, en cuanto se cerró la puerta y se levantó la partición, Zoey se deslizó hacia un lado, marcando distancia.
Ethan, con igual discreción, se movió también.
Pero su semblante se mantuvo igual que siempre: indiferente, imperturbable, distante.
Se quedó en silencio, como si esperara que Zoey hablara primero.
El coche arrancó.
El silencio llenó el interior.
Tras unos minutos, Zoey no pudo evitar mirar a Ethan y decir en voz baja:
—Tu actuación hoy fue excelente.
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