Estaba claro que no tenía paciencia para tratar con niños, ni siquiera con su propio hijo.
Dylan se enojó. Su voz infantil retumbó con furia:
—¡Quiero verte en persona!
—No estoy de acuerdo con eso —soltó Ethan con frialdad.
—¡Quiero hacerme una prueba de ADN! Para confirmar si eres mi verdadero papá —replicó Dylan, ofendido—.
Si no lo eres, entonces no tenemos nada que ver, y estarás muerto para mí por fingir serlo.
Pero si lo eres... entonces yo también daré una conferencia de prensa y diré p