—¿Ni siquiera puedo abrazarte un poco? No creo que el doctor haya dicho nada al respecto —respondió Marcus, envolviéndola con más fuerza.
Rubí era menuda. Marcus la superaba en estatura y corpulencia, así que podía rodearla por completo con su cuerpo.
Su voz era suave, pero profunda y provocadora. Le susurró al oído:
—Escucha... cuando hay problemas entre una pareja, mientras se lleven bien en la cama, todo se puede resolver. ¿Y si nosotros...?
A Rubí se le habrían encendido los oídos si Marcus