Sabrina entendió lo que él insinuaba, así que asintió y le dijo a Marcus:
—Nos iremos entonces. Haré que Sherry se quede aquí; conoce bien los hábitos y preferencias de Rubí. Yasmin también se quedará. Si necesitas algo, solo diles. Por favor, avísanos cuando Rubí despierte.—
Marcus no dijo palabra; solo miró a Sabrina, indicando que estaba de acuerdo.
Sabrina dejó escapar un suspiro de alivio y guardó silencio. Asintió y salió de la sala junto a Tobias.
Al salir, Sabrina miró a Tobias con ansiedad y dijo:
—Mira lo preocupado que está por Rubí. ¿Qué pasaría si se entera de que fue Leonardo quien la empujó?—
Tobias suspiró y su rostro se ensombreció.
—Si se entera, Leonardo merecería morir.—
El rostro de Sabrina palideció, y las lágrimas volvieron a rodar por sus mejillas.
—Ya es suficiente, ¿por qué vuelves a llorar?—
Tobias se giró hacia ella con frialdad, en un tono seco.
Sabrina hizo todo lo posible por mantener la calma y no sollozar en voz alta.
Ambos subieron al coche. Arnold co