Al decir esto, Rubí frunció el ceño, confundida, mirando a Sabrina. Al notar la mirada inquisitiva de Rubí, Sabrina evitó su mirada.
—Mamá, ¿me estás ocultando algo? —preguntó Rubí rápidamente, sintiendo que algo no estaba bien.
—No, no es así —respondió Sabrina—. Solo pienso en lo loca que es. Me preocupa —suspiró—. Es una irracional. No piensa en las consecuencias antes de actuar. Si hubiese sido más sensata, no se habría enamorado de tu padre en su momento.
Ella tenía razón.
Sabrina se volvi