En ese momento, tuvo que contener sus emociones. Rubí miró a Tobias y dijo:
—Papá, no importa cuánto intente aceptarlo, tengo la sensación de que el niño ya se fue...—
El corazón de Tobias se hundió. Sabrina, que estaba a su lado, lloró aún más fuerte que antes, sollozando mientras decía:
—Rubí, no digas tonterías. El niño estará bien. No pasará nada malo...—
—Mamá, no llores. Estoy a punto de desmayarme. Déjame terminar de hablar con papá —dijo Rubí en voz baja.
Los ojos de Tobias estaban inye