—¿Ir al hospital? ¿En realidad?— Rubí frunció el ceño y dijo: —¿Tengo que...?
—Te daré un medicamento para estabilizar al feto y calmar tu mente.
La hospitalización no es necesaria, pero debes recuperarte en casa.
Recuerda, no te vuelvas a caer ni hagas ningún ejercicio intenso, de lo contrario... el bebé no se salvará. ¡Incluso una caída como la de hoy no servirá!— El comportamiento y el tono de voz del doctor parecían muy serios.
Después de una breve pausa, el médico miró a Rubí con seriedad