Tobías, helado, fijó a Dereck una mirada tan intensa que su voz tembló de ira: —¿Pretendes echar a Rubí?
Por otro lado, Dereck estaba desconcertado.
¿No deberían estar felices de que él quisiera alejar a Rubí? ¿Por qué parecían aún más enfadados?
La expresión de Sabrina era especialmente molesta; se levantó, se acercó a Rubí y, dándole una palmadita en el hombro, dijo con suavidad:
—No te preocupes. Vámonos a casa.
Tobías, más directo por naturaleza, se levantó de inmediato y exclamó:
—Muy bien