Tobías frunció el ceño, sin responder de inmediato.
—Zoey, no te preocupes. Aún no he decidido cómo manejar este asunto. Incluso si la reconozco oficialmente, tu posición no cambiará —le aseguró con tono firme tras meditar un momento.
—Padre, eso no era lo que quería decir —respondió Zoey con serenidad. Su semblante era hermoso, inocente, y su mirada irradiaba sinceridad—. En realidad, quiero pedirle que traiga a mi hermana de regreso cuanto antes.
—¿Oh? ¿De verdad? —Tobías la observó con incre