Noah, visiblemente incómodo, dijo:
—Rubí… creo que ya es demasiado tarde.
La cara de Rubí se apagó. La angustia la invadió.
—¿Qué quieres decir? —preguntó, conteniendo las lágrimas.
—La noticia ya salió. Cuando me llamaste hace un rato entré en Internet y vi que ya es tendencia —confesó Noah, con la voz quebrada.
Rubí, intentando mantener la compostura, soltó la pregunta que más ardía en su garganta:
—¿Por qué hiciste esto? ¿Lo organizaste tú?
Noah no supo qué responder. Su voz tembló; las lágr