Marcus observó cómo Rubí cruzaba las puertas de la residencia Gibson. En cuanto desapareció de su vista, su expresión cambió por completo. La calidez que momentos antes adornaba su rostro se desvaneció como si nunca hubiese existido. Tomó su teléfono y marcó con frialdad.
—Gavin, ¿cómo va todo?
Su voz era gélida, carente de emoción.
—Jefe, ya no quedan dudas respecto a la identidad de la señorita Gibson. Su pasado es limpio. En cuanto a relaciones... sí, tenía un compromiso con el señor Thomson