Cuando Dylan los imitó, su tono fue tan exacto que Rubí no pudo contener la risa. Marcus, en cambio, frunció levemente el ceño y dijo con seriedad:
—¿Qué clase de maestra es esa? ¿Cómo pueden hablar de los padres en privado?
Rubí se rió con más fuerza y lo miró divertida.
—Después de todo, eres el presidente de un conglomerado. Los maestros también son personas comunes; es normal que sientan curiosidad. No tiene nada de malo.
Marcus miró a Dylan con fingida severidad.
—¿Y cómo es que recuerdas