Ella sonrió divertida.
—Piénsalo. La mayoría de los clientes no dejaría su caja sucia, y menos si tiene su nombre grabado. En su mente, esa caja sería suya, así que la cuidarían. Además, aunque nuestras cajas son de buena calidad, no son especialmente bonitas, así que habrá muchas clientas que querrán comprar las suyas propias. Solo necesitaremos esterilizarlas, y eso nos ahorrará tiempo y esfuerzo comparado con comprar desechables y lavarlos nosotros mismos.
Dan la miró, sorprendido. Asintió l