Rubí lo miró, confundida.
—¿Estás diciendo que… te malinterpreté? ¿Que no hiciste esas cosas? Pero… ¿no te gustaba Serena? ¿No me trataste siempre como su sustituta? Eso no puedes negarlo.
El ceño de Marcus se frunció con frustración. Ante la obstinación de Rubí, sintió una mezcla de enojo e impotencia. Esta mujer era increíblemente terca.
—Piensa lo que quieras —suspiró al fin—. ¿Qué quieres que haga?
Rubí lo miró sorprendida. Sus palabras le sonaron extrañas, pero aun así, recordó lo que quer