La voz de Sabrina se volvió severa:
-Existe la posibilidad de que se lo coma si yo preparo el postre personalmente. De lo contrario, no lo comería, considerando lo sensible que es a esos ingredientes.
-No, mamá, yo lo resolveré -dijo Rubí con voz firme-. Esto es demasiado peligroso. No permitiré que corras ese riesgo. Si mi tío se entera, las cosas se saldrán de control.
Sin embargo, Sabrina también sonó determinada:
-Deberían intentar negociar con él primero, y si eso no funciona, esta es su ú