Ahora era temporada de langostas, el mejor momento para cosecharlas.
Al escuchar esto, los ojos de Rubí se abrieron de par en par.
Estaba tan feliz que miró a Sabrina con incredulidad y preguntó:
-Mamá, ¿es esto cierto?
Sabrina asintió rápidamente y respondió con una sonrisa:
-Por supuesto que sí. ¿Crees que te mentiría sobre esto?
-Pero... mamá, ¿estás segura de que puedo comer langosta ahora? -Rubí estaba preocupada. Al navegar por internet, recordaba haber leído un artículo sobre alimentos q