GABRIEL DE LA VEGA
Llego a la oficina con una sensación de melancolía en el pecho. Acabo de hacer el amor con Isabella; ella logró recordar nuestra boda. Hubiera preferido que fuera otro recuerdo, ya que nuestra boda no fue tan real en su momento, pero logró recordar algo.
—¡Amigo! ¿Dónde estabas? Sofi pregunta por ti.
—Está en el colegio.
—Está con Alejandra. No pasaste por ella a la hora de salida.
—¡Mierda!
—Joder, se me olvidó. Dios... —paso mis manos por mi rostro de forma frustrada.
—Tran