ISABELLA
Los padres de Gabriel sí que se habían esmerado por esta velada. El lugar estaba hermoso, se podían apreciar las luces, copas de vino y bocadillos. Mmm, qué delicia.
Entrando al lugar comencé a sentirme muy nerviosa al ver que todos me estaban viendo. Nunca he sido de esas mujeres a las que les guste la atención; siempre me consideré de perfil bajo, pero justo quedo embarazada de un súper empresario millonario.
—¿Estás bien? —pregunta Gabriel en tono cálido.
—Sí —le dedico una sonrisa