Al día siguiente y después de desayunar el rey y su familia regresaron a casa despidiéndose de los mayores con la promesa de ir a verlos pronto.
- Oye Cedrid – habló Emma cuando ya estaban en el auto alejándose del bosque.
- ¿Hm…?
- Tu tía… ¿estará bien? – preguntó preocupada.
- Mi hermana está muy herida, pero ella es fuerte y sé que lo superara – le aseguró David – por cierto Emma, fuiste muy valiente ayer.
- Pero fue muy arriesgado, pudo lastimarte de gravedad o hacerle daño a mis hijos – le